
Quizá por la emoción de la navidad no podía dormir, entonces como a eso de las 2 de la mañana me di cuenta que se levantó mi hermano. Literalmente así como se dice, caminó de puntitas hasta la puerta para que mis papás no lo fueran a escuchar.
Antes de que saliera le pregunté que iba hacer. Volteó a verme, se puso un dedo en la boca para decirme que guardara silencio, y me dijo bajando la voz, escucho ruidos abajo, en la sala, aquí espérame, voy a sorprender a Santa.
Solamente moví la cabeza para decirle que sí, pero apenas salió del cuarto, también yo me levanté para asomarme desde la escalera y ver a santa aunque fuera de lejos, también tenía esa ilusión. Igual que mi hermano caminé despacio. Recuerdo que de lo emocionado que estaba hasta se me aceleró el corazón.
A media escalera me detuve porque también escuché los ruidos que venían de abajo. No quería espantarlo, entonces me agaché muy despacio. A penas mi hermano había bajado el último escalón. Lo miré quedarse parado porque, mirando al árbol de navidad estaba alguien vestido de blanco y rojo, era evidente que no era mi papá ni mi tío, porque este, era mucho más alto que ellos. Lo extraño era que sus vestimentas eran viejas y sucias.
Ese hombre empezó a mover los regalos, como si buscara algo. Por más que me agachaba no lograba verlo bien, pero de algo estaba seguro, ese tampoco era santa, porque estaba muy flaco, demasiado diría yo, es más, ni siquiera traía su conocido gorro. No era como yo me lo imaginaba. Eso sí cargaba un costal a sus espaldas.
Mi hermano le habló, le dijo que lo quería conocer. De primero aquel hombre no se movió. José le volvió hablar llamándolo Santa. Entonces al voltear hasta yo me sorprendí, porque lo que estaba en nuestra sala, ni siquiera parecía un humano.
De la única manera que lo puedo describir es como una criatura. Mi hermano José, de la impresión que tuvo quiso retroceder pero cayó al suelo. Esa cosa, ser, o lo que fuera, tenía largos brazos, dedos huesudos y unas uñas grandes y retorcidas.
De un solo movimiento agarró a mi hermano de una de sus piernas y lo empezó a jalar mientras reía burlón. José manoteó y tiró patadas. Me impactó ver su cara de horror, se miraba tan aterrado que quizá eso le impedía gritar, porque no pedía ayuda, ni emitía ningún sonido.
Esa criatura estaba de verdad horrible. Tenía unos enormes ojos, muy desproporcionados con el resto de su cabeza, pero además, de su boca le salían 2 enormes colmillos que se perdían entre sus largas barbas. Sus orejas estaban tan grandes de la parte de arriba que le caían así como a los perros.
No puedo describir con palabras lo que sentí al ver que esa criatura empezó a meter a mi hermano en su costal. Aunque José se resistía era evidente que no podría hacer nada para evitarlo. Intentó agarrase de algunas cosas pero fue inútil.
De haber podido hubiera ido ayudarle, pero el miedo me tenía paralizado, tanto así que yo tampoco podía gritar. Por lo mismo no podía dejar de ver como ese ser sometía a mi hermano. Era una escena espeluznante, que hasta la fecha me tortura.
Durante unos segundos forcejearon. Cuando ese ser cerró el costal, sus manos y su cara se encontraban manchadas de rojo. Encerrado como estaba mi hermano hacía el intento por salirse. Mientras tanto esa criatura se reía, pero su sonido era muy extraño.
Ese ser empezó arrastrar el costal hacia la puerta principal. Como pude me levanté, entonces pude reaccionar. Corrí a despertar a mis papás para que le ayudaran a José. No sé de qué manera les dije lo que había pasado porque no me entendían.
Minutos después cuando por fin bajaron a ver, esa criatura ya no estaba. Y lo que era peor, ya se había llevado a mi hermano, quien iba metido en el costal. Por el miedo que yo todavía tenía no me quise acercar al árbol.
Mis papás revisaron todo y me dijeron que no estuviera jugando con una cosa así. Les dije una y otra vez que era verdad, pero insistieron en que todo había sido una pesadilla. Como yo no dejaba de repetir la misma historia, checaron las ventanas y las puertas, pero todo estaba bien cerrado. Además no había rastro de nada, como si esa criatura solo se hubiera desaparecido.
Para convencerlos, y para convencerme yo, porque ya me estaban haciendo dudar que en realidad todo eso había pasado, fui corriendo a mi cuarto. Aún a mi edad le pedía a Dios que todo resultara un sueño y que José estuviera dormido. Pero al abrir la puerta de nuestra recámara mi hermano no estaba.
Gritando su nombre lo busqué dentro del armario y debajo de la cama. Hasta entonces comencé a llorar. Al mirar mis papás como me puse comenzaron a creer que lo que les decía era verdad.
Entre los 3 lo buscamos hasta el cansancio por todos los rincones de la casa. Mi mamá no dejaba de pedirle a Dios que José apareciera. A cada minuto me hacían que les contara de nuevo lo que había visto, querían saber cómo era ese ser y para dónde se había ido.
Cada vez reaccionaban de diferente manera, e incluso hasta me llegaron a culpar de lo sucedido por no ayudar a mi hermano José. Me dijeron que por lo menos hubiera gritado para que ellos escucharan. No me entendían que me había sido imposible porque todo el tiempo el miedo me tuvo paralizado.
Para mis papás resultaba increíble mi relato, entonces me prohibieron que no anduviera contando una cosa así, porque nadie nos iba a creer. A mi hermano se le buscó por mucho tiempo, hasta se puso una denuncia por desaparición. Colocamos su fotografía en muchos postes, así se pasaron los días, los meses. Cabe mencionar que a pesar de todo lo que hicimos nunca apareció.
Por muchos años mis papás me quisieron hacer creer que a José se lo había levado Santa en su trineo, por portase bien. Hasta la fecha yo aseguro lo que vi, esa extraña criatura vestida como Santa se llevó a mi hermano dentro de su costal, y nunca más volvimos a saber de él. Aunque todo el tiempo me hago a la idea que se encuentra vivo mis papás quienes ya están fallecidos, extrañamente nunca lo creyeron así.
A pesar de todo lo sucedido, no le agarré miedo a la figura de Santa Claus, porque yo sé que no fue él el que se llevó a José. Pero nunca he vuelto a festejar una Navidad, para mí es una fecha horrible donde perdí a mi único hermano.
🔗 ¿Quieres escuchar este relato narrado en video?
Encuentralo en Inframundo Relatos de Terror
👉 https://youtu.be/NDIa5qsiC9U