
Hola a todos, soy una mujer taxista, ya somos cada vez más conductoras, pero creo que aún es novedoso. Llevo al volante un par de años, luego de que me despidieran de mi empresa por recortes de personal, decidí usar mi auto para algo útil y no he dejado de manejar desde entonces.
Cuando tomo pasaje, por lo regular me gusta subir a otras mujeres, creo que tanto ellas como yo nos sentimos más seguras, no es que crea que todas somos santas y los hombres unos desgraciados, pero a como está la situación, pues creo que es mejor prevenir que lamentar.
Un día, mientras pasaba por el centro de la Ciudad de Guadalajara, estaba en mi último servicio cuando una señora me pidió que me detuviera, llevaba un bebé en brazos y una maleta, quería llegar a la central de autobuses. Ya era algo tarde y me daba flojera darme la vuelta, pero no podía negarle el servicio a una dama con criatura, así que le ayudé a subir la maleta a la cajuela e hicimos el camino a la central.
Íbamos platicando de cosas sin profundidad, cuando noté que pese al ruido del tráfico, las luces y demás su niño iba muy dormido. Ella sonrió con cierta incomodidad y mencionó que sí, que era muy tranquilo. Como no quiso ahondar en el tema de su hijo y ya la vi cansada, pues me callé y puse música tranquila para relajarnos el resto del viaje.
No tomó mucho tiempo para que la señora se durmiera, se notaba que estaba muy cansada. Conforme íbamos avanzando, un tipo se me atravesó y tuve que dar un frenón que casi me estampa la cara contra el volante y a ella la movió lo suficiente como para que se despertara y a su pobre bebé se le destapara la carita.
En ese momento pude notar que la piel de la criatura era de un tono poco natural para los vivos, la boquita la llevaba abierta e inerte, los ojos parecían dos huevos cocidos al estar desprovistos de cualquier señal de vida, sin embargo, sentía que esos ojitos me veían con intensidad. No quise gritar ni nada para que la mujer no se diera cuenta de lo que vi, ella se espantó mucho con el suceso y pronto arropó de nuevo al niño, mirando mis ojos por el retrovisor para asegurarse de que no me hubiera dado cuenta de nada.
Como no sabía cómo iba a reaccionar la mujer, fingí demencia y seguí con mi plática de cosas menores el resto del camino, tratando de suprimir las arcadas que me daban porque ahora que se había destapado el cadáver podía oler el aroma a carne muerta que invadía todo mi taxi.
Iba sudando frío y tratando de calmarme. La señora enseguida notó eso y se puso incómoda, creo que tenía miedo que le dijera algo del cadáver que llevaba pero en ese momento yo no me quería meter en problemas con una persona que yo creo estaba fuera de sus facultades mentales.
Pronto llegamos a la central, cobré mi pasaje, la bajé tan rápido como pude y vomité hasta el alma cuando me pude detener al lado del camino. Enseguida llamé a la policía para reportarla. Me enteré en las noticias, al día siguiente, que efectivamente la mujer llevaba el pequeño cadáver de su hijo, lo había llevado a la ciudad para que lo atendieran de una enfermedad, pero el pequeño so soportó el procedimiento y murió. La señora como no tenía dinero para pagar el traslado del bebé a su pueblo para que lo enterraran, entró en pánico y el lugar de ver cómo le hacía para que los trabajadores sociales le ayudaran, pensó que lo mejor era robarse el cuerpo y hacerlo pasar como dormido hasta llegar a su destino y enterrarlo cerca de su vivienda. Creo que no he sentido más horror en la vida.
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