ESTABA MUERTO

 

Buenas noches a todos los Infraescuchas, espero que puedas contar mi historia. Esto me pasó mientras trabajaba como dama de la noche, ahora ya soy una ama de casa bastante respetable y con dos hijos, pero en su momento, cuando era muy joven debido a que mis padres me expulsaron de casa a edad muy temprana, no tuve muchas opciones. Mi marido y ninguna de las personas de mi vida actual saben nada de eso, así que agradecería que guardaran mi anonimato, por favor.

Todo comenzó un día muy tormentoso, estaba esperando en la avenida Tlalpan, de la Ciudad de México, cuando las nubes de pronto soltaron toda su carga, tuve que ir a refugiarme a la entrada del burdel, que tenía como pantalla un motel, la verdad es que solo las que trabajábamos con esas personas lo usábamos y si alguien quería entrar con otras chicas, siempre le decían que no había habitaciones.

No era el mejor sitio, pero yo con apenas 18 años cumplidos no podía darme el lujo de trabajar en otro, ese lugar tenía reputación de ser un burdel siniestro, con historias sobrenaturales y cantidad de cosa perversas que se cernían sobre las cosas horrendas que pasaban detrás de las cortinas, pero con tan pocos chulos dispuestos a jugarse el pellejo por tener a una joven de mi edad en sus filas, no podía darme el lujo de estar en otro lado, además necesitaba el dinero desesperadamente. Por aquellos días apenas podía pagarme un cuarto de vecindad, mis comidas y algo de ropa.

Esa velada llegó un cliente al burdel, pero había algo mucho más escalofriante de lo normal con él, su presencia era inquietante, la mirada helada y sonrisa maliciosa me hicieron sentir incómoda, pese a que ninguno de mis regulares era muy normal que digamos, él en especial me hacía sentir la piel entera de gallina. A pesar de eso, seguí adelante con el encuentro, tratando de no dejar que mi miedo se notara, al día siguiente tocaba la renta y ya me faltaba muy poco para conseguir el dinero del cuarto, así que debía esforzarme y aguantarme.

Mientras estábamos en una de las habitaciones, sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Las luces parpadeaban y la temperatura bajó repentinamente en cuanto entramos el hombre comenzó a portarse de forma muy extraña, casi podría describirla como psicótica, comenzó a hablar en voz baja y con un tono incompresible, todo mi cuerpo pulsaba por irse, me estaba dando una repulsión enorme encontrarme en ese lugar, me dolía el estómago, era como si estuviera muy asustada, pero mi mente no quería admitirlo, solamente me tenía ahí pegada, mientras las piernas me estaban temblando como locas, que de verdad necesitaba cada peso que pudiera ganar esa noche, que quizá no serían muchos por la lluvia torrencial que estaba cayendo afuera.

De repente, la habitación se llenó de una niebla densa y fría, las luces parpadearon de nueva cuenta y sentí una mano helada rozar mi hombro y, al voltear, vi una figura pálida y translúcida parada junto a mí, el cliente había pasado de tener una apariencia más o menos humana a ser un espectro con el rostro distorsionado por el sufrimiento y el enojo. No había explicación lógica para lo que estaba pasando, simplemente el mundo entero comenzó a darme vueltas por el miedo que estaba sintiendo en ese instante y me comenzaron unas arcadas incontrolables.

En ese momento, el ente comenzó a emitir gemidos y lamentos, sufrimiento eterno atrapado en ese oscuro cuarto mohoso, decía de forma más o menos entendible que no podía salir de ahí. Me horroricé y corrí hacia la puerta, pero estaba cerrada de forma sobrenatural porque no había manera de abrirla pese a que el picaporte no tenía llave puesta. La presencia del fantasma se volvió cada vez más intensa, y sentí como si su ira se hubiera dirigido hacia mí, se echó encima de mi cuerpo directo a mi cuello, era como si quisiera acabar con mi vida en ese mismo momento y lugar. Grité y lloré, suplicando al espectro que me dejara ir, esperaba que quizá alguien me escuchara para poder auxiliarme, se suponía que los empleados de ese burdel debían acudir a ayudarnos en cuanto escucharan problemas, pero ahora me daba cuenta de que no había forma de hacerlo.

Quise mirarlo a los ojos para que se compadeciera de mí, pero no parecía haber ni un gramo de compasión en su mirada. Mientras estaba perdiendo toda la voluntad de vivir y poco a poco las fuerzas de mi cuerpo, recordé que en una ocasión una de las chicas que trabajaba a mi lado me dijo que, si alguna vez tenía la mala suerte de encontrarme en una situación extraña con asuntos paranormales, era hacer que esos entes enfrentaran a su propia muerte, como explicarlo, era convencerlos de que ya no estaban en el reino de los vivos.

Reuní toda la fuerza que pude y me enfrenté al ser, lo vi a los ojos y le dije que no era más que una sombra de un hombre, que lo que sea que lo había sacado de este mundo era algo que se lo había merecido si iba a tratar a las mujeres así, que no podía abusar de las personas nada más porque algo horrible le había pasado, conforme le decía esas palabras tan duras, la ira del fantasma se desvaneció y su rostro se volvió más tranquilo, comenzaba a ser más parecido a un ser humano de nueva cuenta que a un espectro, luego pareció entristecerse y finalmente comenzó a soltar el agarre entonces me dio un poco de pena, como si todo lo que estuviera pasando en ese momento simplemente fuera parte del azar, que cualquiera de nosotros podría convertirse en un fantasma si el odio era suficiente, así que le comencé a contar de mi vida y por qué era importante que descansara, el ente poco a poco desapareció, confundido por cómo se desarrollaron los eventos y que por unos instantes estaba volviendo a ser humano.

La temperatura del cuarto volvió a la normalidad y las luces dejaron de parpadear. La puerta se desbloqueó y pude escapar del burdel, sintiendo un profundo alivio, pese a que necesitaba dinero, no quería estar un instante más en esas circunstancias, así que corrí de ese sitio con las cosas que apenas había alcanzado a juntar.

Desde aquel día, nunca más volví a trabajar como sexoservidora, pese a que las semanas que siguieron al encuentro fueron muy penosas, traté de sobrevivir mejor con lo que tenía, me metí de camarera a un restaurante y por suerte la casera me extendió la renta quince días, así que finalmente pude ponerme al corriente y pagar. La experiencia con el fantasma me dejó marcada, y decidí dejar atrás ese mundo oscuro y peligroso. Aunque el recuerdo del encuentro me persigue, me consuela saber que pude liberar a un espíritu atormentado y encontrar mi propia liberación en el proceso, al menos… quiero creer eso.

Saludos a todos.

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